Prensa I 1981

1)  11 de abril  I  El Comercio  I  Año 141  I  Nº 76507  I  Internacional  I  Un dibujante peruano ganó primer premio en bienal de artes gráficas  I  Página 26

 

Cali, Colombia, abril 10. (AFP). -Los dibujantes Anselmo Carrera de Perú, y Flavio Garciandia de Cuba. Ganaron el primer premio den la Cuarta Bienal Americana de Artes Gráficas que se realizó aquí, se informó hoy.

El certamen se desarrolló en el Museo de Arte Moderno la Tertulia de Cali y en él participaron dibujantes de una decena de países.

El canadiense George Raab y el brasileño León Ferrari, ganaron a la vez los primeros premios en la técnica de grabado.

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2)  11 de abril  I  Ojo  I  Nº 4577  I  Peruano ganó primer premio en Bienal: Cali.  I  Página 6

  

Cali, Colombia, abril 10. (AFP). -Los dibujantes Anselmo Carrera de Perú, y Flavio Garciandia de Cuba. Ganaron el primer premio den la Cuarta Bienal Americana de Artes Gráficas que se realizó aquí, se informó hoy.

El certamen se desarrolló en el Museo de Arte Moderno la Tertulia de Cali y en él participaron dibujantes de una decena de países.

El canadiense George Raab y el brasileño León Ferrari, ganaron a la vez los primeros premios en la técnica de grabado.

Los títulos de las obras presentadas son: Espejo con personaje, de carrera (SIC), Sspresagios III, de Garciandía, Ssnorthern, Crack-up, de Raab y Cidades y Planta, de Ferrari.

 

Varios artistas colombianos lograron menciones mientras que fue declarado desierto el premio de dibujo gráfico.

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3)  Ca. Abril  I  Medio no identificado  I  Los nuevos… Anselmo Carrera

 

La noticia llegó en el cable, por medio de las agencias extranjeras, y fue difundida en los diarios y en la televisión limeños.

Anselmo Carrera, joven artista peruano, ganó el primer premio en la especialidad de Dibujo, en la IV Bienal Americana de Artes Gráficas, realizada en el Museo de Arte Moderno “La Tertulia”, de Cali, Colombia, en abril último.

  

Este primer premio fue ganado en empate con Flavio Garciandina, artista cubano. Significó para cada uno de ellos 100 mil pesos colombianos.

Cuando visité el taller de Anselmo en Santa Cruz, Miraflores, el día de Jueves Santo, ya había recibido el cable de confirmación de la entidad organizadora.

Es interesante anotar que los miembros del jurado fueron Luis Dorsfman, Director Creativo de Publicidad y Diseño de la CBS de Nueva York, Fritz Eichenberg, del Pratt Graphics Center, Nueva York, Antonio Frasconi, de Uruguay, y Enrique Grau y Dickens Castro de Colombia. Todos ellos, artistas de mucho prestigio.

Importante también destacar que es la primera competencia internacional en que interviene Anselmo Carrera, y ya vemos con que resultado.

Seriio, aparentemente retraído, observador, es común encontrar a Carrera visitando galerías donde se detiene un rato largo ante cada obra, mirando con gran atención y, seguramente, haciendo un análisis detallado.

Con su propia pintura, con sus dibujos, con los rápidos bocetos en que trabaja siempre, es un crítico conciente.

“Está apareciendo algo geométrico, una línea que corre alrededor del cuadro, que me parece encuadra los personajes”.

Los personajes en la obra de Anselmo son justamente lo que me ha llamado siempre la atención. Rostros grandes, imprecisos en rasgos y sin embargo de fuerte expresión. Rostros que se enfrentan, como si se entendieran a gritos, otros impávidos, en colores que son usados con gran plasticidad, con texturados precisos.

“Tengo al hombre como centro y medida” dice el artista, “en la época compleja en que vivimos  hay que tratar de encontrar una persona más humana, más cercana… las motivaciones surgen en el interior… me gusta detenerme más en los rostros”.

Anselmo Carrera es un hombre que vive, evidentemente, las vicisitudes de la época, que siente su complejidad, su política, su actualidad. No se aisla en su taller a vivir solamente con el arte que ha escogido. Lee mucho. Es aficionado al teatro. Y es un trabajador metódico y constante. Las grandes telas en su taller, los enormes cartapacios con dibujos de distintas épocas, los innumerables bocetos así lo demuestran. Egresado en 1974 de la Escuela Nacional de Bellas Artes, Carrera trabajó por cinco años en una repartición estatal.

Hasta que decidió la dedicación exclusiva al arte.

Ya ha expuesto en forma individual en dos ocasiones, con excelente acogida, y sus pinturas y dibujos son buscados por los conocedores.

El premio recién obtenido es una confirmación de su talento y calidad.

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4)  14 de mayo  I  Marka  I  Año VII  I  Nº 204  I  Agenda Cultural  I  Galerías  I  Premio para Carrera  I  S.G.  I  Página 7

El joven pintor nacional Anselmo Carrera ha recibido el Primer Premio de Dibujo en la Cuarta Bienal de Artes Gráficas de Cali. Esther Vainstein y Herman Braun, también peruanos, obtuvieron menciones honrosas en dibujos y grabado. El virtual silencio con que la prensa recibió esta noticia revela el escaso interés que existe por los nombres nuevos, aun cuando se hacen merecedores de distinciones tan importantes como las que hemos mencionado. Carrera, egresado hace algún tiempo de la ENBA, realizó su primera muestra individual el año pasado con un grupo de cuadros sorprendentemente maduros, poblados de seres subyugantes y recónditos. Será preciso seguir con atención el desarrollo de este artista.

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5)  1 de junio  I  Oiga  I  V Etapa  I  Nº 31  I  Nuevo monstruo de los monstruos  I  Páginas 60 - 61

 

El ganar el primer premio de dibujo en la IV Bienal Americana de Artes Gráficas, inaugurada hace unos días en el Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali, Colombia, no se le ha subido a la cabeza a Anselmo Carrera, y en su estudio, rodeado de pomos, papeles ordenadamente arrimados contra la pared, telas en proceso de trabajo, dos sillas, una caja con basuritas y un estante lleno de catálogos y revistas sigue siendo el mismo.

“Personaje con Espejo”  fue el dibujo que Carrera mandó a la Bienal, en la que Esther Vainstein, también conocida como  “la crem de la creme”,  ganó para el Perú una Mención Honrosa en la misma especialidad, mientras Herman Braun, la conseguía en Grabado.

Egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1974, Anselmo es actualmente un artista que defiende “con cariño la camiseta de la Fórum”. Su fidelidad para con la galería miraflorina, Ella Claudia Polar y sus chicas vendedoras, se debe única y exclusivamente a que ellas fueron las primeras en brindarles apoyo y reconocer las posibilidades de su trabajo.

Ahora Carrera, que prepara una nueva muestra individual para la misma galería, ha recibido propuestas de otras salas, pero ahí le salió la lealtad para quien “creyó, me animó y apoyó cuando lo necesitaba”.

Su nueva muestra ofrecerá al público la evolución de su obra que ahora incorpora espacio geométrico, elementos gráficos, chorreados y raspados.

Sus personajes tienen también mucho en común con algunos de los hombres y locos del mexicano Luis Cuevas. Anselmo no se asusta con la filiación, ni la niega. “Todos nos acercamos a lo que nos gusta y a lo que tiene comunicación con nuestro propio mundo. Me gusta Cuevas y lo he visto y estudiado como lo he hecho con Grunewald, Goya, Bacon”. Con ellos comparte el dolor de la observación y el desarrollo de ser intermediario entre la realidad y su condición de elaboradores de una nueva realidad.

Hermano de un arquitecto y un profesor, Anselmo, es el único de su familia que se dedica a la pintura, campo en el que ya ha conseguido, como ocurrió en el que ya ha conseguido, como ocurrió en su muestra anterior, que los compradores lleguen antes de que abran la puerta de la galería.

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6)  17 de julio  I  Punto  I  Los monstruos de Anselmo Carrera  I  Fietta Jarque  I  Página 49

 

Una mano pequeña y suave nos da la bienvenida al luminoso taller miraflorino. Una figura menuda, sonriente y amable nos permite ingresar a esta habitación de paredes blancas y gran ventanal donde no sabemos muy bien cómo situarnos. Evidentemente este es un lugar de trabajo: dos mesas, una con papeles otra con pinturas y pinceles, el caballete. No es un taller preparado para recibir visitas que se acomoden en largas charlas café tras café, como otros. La tarea que lleva a Anselmo Carrera a este lugar es la de pintar y es de eso de lo que habla inmediatamente.

No tengo aquí mis últimos trabajos. Son los que van a ver en mi exposición a partir del miércoles 22 en la Galería Fórum. Pero tengo aquí algunos que te pueden interesar.

Se aproxima la silueta silenciosa de Carrera cargando un gigantesco rollo de cartulinas blancas que desarrolla sobre el  piso. El ambiente se transforma. La luminosidad y la blancura del taller, la tranquilidad y afabilidad del ambiente son invadidas por enormes figuras obscuras y sórdidas. Monstruos que se apropian del recinto y nos inquietan por su fuerza, su densa humanidad.

En medio de esta pesadilla que atrae Carrera sigue mostrándonos tranquilamente uno a uno sus cuadros. Dibujos y pinturas de todos los tamaños, muestra de un incansable y constante labor que produce una vastísima obra. La mayoría son trabajados con técnicas mixtas: Tinta, acrílico y algo de témpera. Unos insisten en los grafismos, otros en la textura y el raspado. Hace dos años que se dedica exclusivamente a la pintura, en una dedicación disciplinada y productiva y si bien ha trabajado mayormente sobre papel, ahora piensa descubrir las nuevas posibilidades de su dibujo sobre tela.

¿En qué momento incorporas estos símbolos a tus dibujos?

En todo momento hubo elementos geométricos presentes en mis dibujos. Los últimos trabajos que he realizado han hecho esta simbología geométrica más evidente, más clara. Sentí la necesidad de lograr en esta forma que la imagen sea recibida de manera rápida e inmediata.

¿Siempre has trabajado con la figura humana?

Sí siempre, uno trata de encontrar una forma, la imagen que más se acerque a los propios sentimientos, emociones y sensaciones. Este es apenas el comienzo. Es un largo proceso de investigación.

¿Piensas que el trabajo de un pintor es la expresión de la problemática del medio en que se desenvuelve? ¿O es para ti algo muy personal ya que te guían principalmente las emociones?

Cada obra es expresión de un sujeto. Una visión individual, singular e irrepetible como el mismo ser humano. Está íntimamente ligado a lo social. El arte es precisamente el nexo que me permite relacionarme con las personas y exteriorizar esta problemática, para posibilitar la comunicación.

Anselmo asiente silencioso y reflexiona. No deja de hacer pequeños dibujos en un trozo de papel que encuentra a la mano mientras mantiene la cabeza muy baja.

Pienso que el valor de una obra de arte reside en el contenido humano y social que encierra. Si perduran las grandes obras es porque van más allá. Han rebasado los marcos de la condicionalidad social que lo gestó. Expresa anhelos y valores humanos que aún hoy son vigentes.

Una pregunta más Anselmo ¿cómo puedes vivir con esos monstruos?

En mis trabajos anteriores trabajaba de manera muy impulsiva. Trataba de volcar mis emociones y sentimientos más profundos. Últimamente he incorporado a mis dibujos algunos elementos simbólicos de la  realidad inmediata: líneas punteadas, señales, flechas. Lo racional empieza ya a contener las manifestaciones instintivas. Es un trabajo de equilibrio entre lo emocional y lo racional.

El me confiesa que no es la primera vez que le hacen esa pregunta, y responde también lo acostumbrado: Los dibujo y a mí no me atormentan. Los suelto y los que se quedan con ellos son ustedes.

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7)  20 de julio  I  Oiga  I  V Etapa  I  Nº 31  I  Anselmo Carrera en Fórum  I  Página 57

 

El miércoles 22, Anselmo Carrera inaugurará una exposición de pinturas en la Sala I de la Galería Fórum (Av. Larco 1150). Carrera realizó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Lima y luego en Artes Plásticas, donde recibió formación magisterial. El año pasado ganó el “Premio Dibujo” en la IV Bienal Americana de Artes Gráficas en Cali, Colombia.

 

La muestra que ofrecerá comprende una serie de trabajos sobre papel, donde aparecen sus expresivos personajes cargados de soledad, drama y profunda ternura. La atmósfera que rodea a sus cuadros está marcada por la presencia de zonas de colores y líneas, que facilitan la interpretación de la obra.

8)  3 de agosto  I  Caretas  I  Año XXX  I  Nº 658  I  Sobre Arte  I  Los límites del desenfreno  I  Luis E. Lama  I  Página 69

La exposición de Anselmo Carrera en Forum permite el encuentro con un valor joven que a lo largo de su trayectoria ha ido evolucionando un cargado expresionismo, para ubicarse dentro de los límites de un exceso que hoy restringe.

 

Pintor de espontaneidades, Carrera inicia con esta muestra un alejamiento del estímulo directo. Su composición va dejando a un lado ese comportamiento de rápidas respuestas y el regodeo en inestabilidades para penetrar en nuevas lucubraciones formales. Pero la manipulación de los signos que ahora aparecen, si bien le permiten el logro de sensaciones ópticas, comienzan a levantar una barrera a la rabia y a limitar la rebelión que sigue dominando el espacio.

 

Carrera instaura el discurso de su pintura a través de un caos que oculta la correcta organización de la superficie. En ella crea el contexto en el que se desenvuelve un mundo mítico de felinos y hombres, o mutaciones entre ellos, que se convierten en la expresión de una violencia que atenúa con su nuevo ordenamiento geométrico. Pero en estos cuadros todavía prevalece la búsqueda de la totalidad, el desenfreno de los elementos que hace que todo pueda parecer, simultaneamente, saturado o incompleto. Siempre en ellos se podrán añadir más líneas y colores, más texturas visuales que fluyen inagotables de su autor.

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9)  6 de agosto  I  Marka  I  Año VII  I  Nº 216  I  Entrega de una intimidad  I  Página 39

 

En 1975, en una de sus primeras ediciones, la revista MARKA destacó de una exposición colectiva de egresados de la ENBA “el trazo creativo remarcable” de Anselmo Carrera. Sólo después de cuatro años dedicados a la administración pública pudo aquel joven pintor volcarse exclusivamente a la actividad artística. Hace un par de meses recibió el primer premio en dibujo de la Bienal de Artes Gráficas de Cali. Esta semana clausura su tercera muestra individual en la galería Fórum. Cualquier interpretación unívoca sería pobre ante la variedad de contenidos que este conjunto de obras sugiere. Retrato unánime de una intimidad secretamente compartida, seres recónditos y a la vez singularmente nuestros que carecen de un mensaje específico que dictar: evocan, simplemente, ecos personales, monstruos escondidos en la subconsciente intimidad del espectador.

Imágenes cargadas de emoción y significado en las que culmina momentáneamente una importante trayectoria de exploración gráfica.

Desde las primeras abstracciones cubistas en base a los bodegones de la ENBA hasta los insólitos cuadros que hoy nos conmueven, persisten casi instintivamente – línea y masa, mancha y grafismo, en una constante dualidad cuya resolución creativa se perfila en la gradual incorporación de elementos: nuevos valores cromáticos, signos, formas geométricas, letras, periódicos.

Factores agregados evidentes en los cuadros de la exposición actual y aquellos que conducen a ella; un conjunto de trabajos notablemente superiores a los que hace un año observáramos, con interés y sorpresa. Más allá de la natural evolución técnica, es la profundización de contenidos  la que rescata a esta muestra como una de las más importantes del año en nuestro medio. La acumulación de sentimiento, la creciente especificidad de los seres, concede a la obra nuevas dimensiones expresivas. “Sentía necesidad de ahondar en los personajes individuales”, nos dice el artista, “detenerme en ellos”. Estas criaturas poseen ya vida interior, presencia sexual, también frustraciones cotidianas y la posesiva angustia del ser evidente en la violencia del trazo, en las deformaciones gestuales, en los arañazos. “Me meto en ellos”, explica Carrera, “con los dedos”. Observando algunos bocetos recientes nos detenemos ante un rostro de callado y obsesivo horror, ojos abstraídos, boca triturada, recompuesta, nuevamente despedazada. “Contiene todo”, nos señala, “los centenares de dibujos, las exploraciones técnicas, los pequeños descubrimientos cromáticos”. Sin duda. Pero también una atmósfera de soterrada violencia, un hálito pavoroso que brota espontáneo en las manchas que transforman caras en borrones de espuma y sangre.

 

¿Es un efecto premeditado?

No necesariamente. Los cuadros, las imágenes imponen un orden interno, una exigencia de trabajo que a veces puede terminar en violencia.

No es, sin embargo, la violencia explícita la que trastorna a estos cuerpos constreñidos por agobiantes espacios sicológicos puestos ocasionalmente en evidencia por medio de diversos trazos geométricos. Es la explosión interior, el gesto torturado de impotencia o de inútil espera que caracteriza a este conjunto de seres visceralmente agredidos y restaurados en sucesivas y contradictorias elaboraciones.

Mi trabajo es estructurar la figura, de repente negarla por medios del raspado, negar al personaje rescatando lo blanco del fondo; luego volver a graficar, voltear una cabeza…

¿Responden a una propuesta específica consciente?

Las formas y figuras centrales surgen instintivamente de mi interioridad. Mi trabajo no es de hacer una cosa y ponerme a pensar. Es más bien de volcar. Pero paralelamente se impone la necesidad de ordenar, de contener esas manifestaciones puramente espontáneas. Quizá por eso interviene cierta elaboración, cierta geometría. Se trata de coger signos o fragmentos de la realidad cotidiana e introducirlos en mis cuadros; confrontar ese mundo tan subjetivo, tan emocional, con aspectos gráficos muy precisos.

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